Dos caballeros que se movían muy de prisa en el interior de un Hipermercado con sus carritos de compra:
perdóneme Usted; es que busco a mi señora.
¡Qué coincidencia, yo también!... Estoy ya desesperado.
Bueno tal vez le pueda ayudar. ¿Cómo es su señora?
Es alta, de pelo castaño claro, piernas bien torneadas, pechos firmes, un trasero precioso, en fin, muy bonita... ¿Y la suya?
Olvídese de la mía, vamos a buscar la suya.







